domingo, 4 de junio de 2017

759 TARJETAS FALSAS DE PARKING PARA PERSONAS CON MOVILIDAD REDUCIDA EN DOS AÑOS

La Policía Local de Valencia ha retirado en los últimos dos años 759 tarjetas ilegales de estacionamiento para personas con movilidad reducida. Los agentes han detectado una gran cantidad de tarjetas que estaban siendo utilizadas de forma fraudulenta por familiares, amigos o conocidos del titular de la misma sin que éste estuviera presente, lo cual es ilegal.
Todos ellos han sido denunciados y la policía ha remitido el correspondiente informe por uso fraudulento al organismo correspondiente para iniciar un procedimiento sancionador. También se ha detectado un amplio uso de tarjetas fotocopiadas o reproducidas digitalmente lo cual está expresamente prohibido. Cabe recordar que además de la retirada de la tarjeta, la Ley de Seguridad Vial establece que estacionar sin tarjeta reglamentaria supone una sanción de 200 euros. Además, se han detectado 120 irregularidades que pueden ser constitutivas de un delito de falsedad documental. En estos casos se realiza un informe que se remite a la fiscalía.
Otro fraude fiscal con el que se han encontrado los agentes es el de escribir como beneficiario de las tarjetas a personas que no utilizan el vehículo para no eludir el pago de impuestos municipales o no hacer el cambio de nombre una vez fallecido el propietario para seguir disfrutando de las exenciones fiscales. En esta ocasión los datos se ponen en conocimiento del Servicio de Gestión Tributaria Integral del Ayuntamiento de Valencia, para que actúe en consecuencia.

Nuevo plan del gobierno para la protección y seguridad de los ciclistas

Los ciclistas tendrán un plan especial de protección y seguridad vial específico para ellos. Así lo ha anunciado el Ministro de Interior Juan Ignacio Zoido tras presidir el Comité de Seguridad Vial convocado de forma urgente por la DGT.
Ya hace una semana se reunió la Grupo de Trabajo de Ciclistas del Consejo Superior de Tráfico y Seguridad Vial. El motivo de ambos encuentros  es profundizar en los trabajos y medidas necesarios para mejorar las condiciones del colectivo ciclista y reducir su siniestralidad.

Análisis y estudio de los siniestros con ciclistas

Según los datos aportados estos meses por la DGT, la siniestralidad del colectivo ciclista se ha disparado en la última década, con un incremento del 185%. Hemos pasado de los 2.520 siniestros en 2006 a los 7.186 de 2016. Y este año ya llevamos  18 fallecidos en carretera, más que el año pasado a estas alturas. Estas cifras contrastan con las de siniestralidad del resto de colectivos -aquellos en los que no hubo ciclistas implicados-, que en general han descendido casi un 7%.
Por todo ello, el primero objetivo que se marca el Ministerio es analizar y estudiar en profundidad la causística y tipología de los siniestros, así como tratar de identificar los tramos de mayor peligrosidad para poder actuar sobre ellos. Ya se conocen datos como que, aunque el 72% de los siniestros se producen en vías urbanas, el 83% de las víctimas mortales pierden la vida en vías interurbanas.

Intervenciones en la infraestructura viaria

El Ministerio también prevé una serie de experiencias pilotos para proporcionar a los ciclistas espacios más seguros en los desplazamientos, como la instalación de señales inteligentes o marcas de separación de 1,50 metros. Estas medidas más innovadoras se unirían a las ya anunciadas por Zoido a principios de año, como los avisadores de velocidad o los cruces inteligentes, y que incluían la creación de nuevas rutas seguras para ciclistas. Estas rutas estarían dotadas de señalización de advertencia en aquellos tramos y periodos con elevada intensidad circulatoria ciclista.
El ministro, en este sentido, ha querido exponer como modelo el proyecto piloto de la vía ciclista de Lanzarote. El cabildo de la isla quiere reforzar la presencia de la comunidad ciclista con carriles mixtos de prioridad ciclista y cinemómetros para el control de la velocidad en estos viales.

Plan especial de vigilancia de los colectivos ciclistas

La Guardia Civil aumentará la vigilancia de los ciclistas con medios aéreos y terrestres, en especial en fines de semana y en las carreteras secundarias en las que se haya detectado una mayor presencia de ciclistas. También se ha dispuesto un plan especial de vigilancia de conductas peligrosas por parte de vehículos de motor que puedan poner en peligro a este colectivo.
Para identificar las vias interurbanas más conflictivas en este sentido, la DGT distinguirá aquellas utilizadas para la práctica deportiva de aquellas en las que se intensifica su uso en la movilidad obligada. También se aprovechará el uso de Comobity, la aplicación gratuita de la DGT que avisa de la presencia de ciclistas en una determinada vía al resto de usuarios, y que cuenta ya con más de 21.000 usuarios.

Campañas de concienciación

El Ministerio y la DGT prevén lanzar antes de verano una nueva campaña en los medios basada en los testimonios de víctimas reales o familiares. Esta campaña iría en sintonía con la lanzada recientemente con el título “Almas Ciclistas”, que pretende concienciar sobre la vulnerabilidad de estos usuarios poniendo nombre y apellidos a las víctimas.
A estas campañas en los medios de comunicación se añadirán las lanzadas a través de los paneles de mensajes variables en la vía. Éstos incluirán mensajes de concienciación e información a los conductores sobre las principales normas relacionadas con los ciclistas: distancia mínima, rebasamiento con línea continua, circulación en paralelo… La presencia de estos mensajes se intensificarán los sábados y domingos por la mañana, periodos de mayor práctica del ciclismo en nuestras carreteras.
Además de todas estas medidas concretas, se pretende reforzar aquellas de carácter general como la retirada indefinida del carné a los infractores reincidentes por sanciones por consumo de alcohol y drogas. El objetivo es tratar de evitar siniestros de especial gravedad como los ocurridos recientemente con reincidentes implicados.

INFORME ITV 2016: Uno de cada cinco vehículos, rechazados en la primera inspección

Las estaciones de Inspección Técnica de Vehículos (ITV) españolas llevaron a cabo la revisión de 19.509.380 vehículos durante el año 2016, un 4% más que en 2015.
Casi un 19% no superó la primera inspección
Del total de vehículos inspeccionados, 3.661.854, no superaron a la primera la inspección obligatoria (18,77% del total), esto supone que casi uno de cada cinco vehículos fue rechazado por no reunir las condiciones mínimas de seguridad o por emitir a la atmósfera emisiones contaminantes y nocivas superiores a lo permitido por ley.
Esta tasa de rechazo obedece a que durante las inspecciones se detectaron hasta un total de 23.888.560 defectos, de los cuales 6.886.276 eran graves (aquellos que automáticamente imposibilitan que un vehículo pueda superar la inspección técnica). Así, el promedio de errores graves detectados por vehículo rechazado es 1,9 defectos por vehículo, ya que en muchos de ellos se detectaron más de un defecto grave.
La tendencia en el número de vehículos que acudieron a la inspección sigue al alza pese a que el parque nacional de vehículos apenas experimenta crecimiento desde 2011, según los últimos datos publicados difundidos por la Dirección General de Tráfico (DGT) y otros organismos oficiales referidos a 2016. La crisis económica ha influido en que un gran número de usuarios no haya podido cambiar de vehículo en los últimos años, llevando la edad media de nuestro parque hasta los 14 años y en consecuencia, a que el número de vehículos obligados a pasar la ITV con mayor frecuencia aumente.
Habría que añadir a esta circunstancia, una mayor vigilancia de la DGT quien, a través de cámaras de postes y radares implantados a partir de 2014, puede detectar cuando un vehículo tiene pasada la ITV. Las estaciones de inspección técnica de vehículos, además, envían a la DGT información en tiempo real de su actividad inspectora.
Segundas o posteriores inspecciones
En segundas inspecciones, a las que los vehículos rechazados están obligados a presentarse, el número de vehículos que pasó la inspección -tras corregir las deficiencias técnicas graves que se les detectaron- fue de 3.457.394, mientras que el porcentaje de rechazados en segunda o posteriores inspecciones todavía es del 7,08% (263.529 vehículos).

martes, 30 de mayo de 2017

Un experimento social espanta a los peatones infractores


Esta campaña social francesa está destinada a disminuir el número de accidentes que se producen por culpa de los peatones que cruzan incorrectamente las calles.

Diferencias entre hombres y mujeres conductores en accidentes de tráfico

Investigadores del Instituto Universitario de Investigación del Automóvil (INSIA) de la Universidad Politécnica de Madrid ha analizado más de 200.000 accidentes en un período de 10 años.

29.05.17
La Universidad Politécnica de Madrid y la Fundación Eduardo Barreiros han elaborado una investigación sobre las diferencias en los accidentes con implicación de hombres y mujeres conductores en nuestro país.

El estudio se titula “Mujeres conductoras en España. Implicación en accidentes de tráfico y comparación con los conductores varones”, y es el resultado del trabajo de investigación de la Cátedra Eduardo Barreiros “Automóvil y Movilidad Sostenible”, una colaboración entre la Fundación Eduardo Barreiros y la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la UPM.
Algunas de las conclusiones más destacadas son, entre otras, que los conductores varones ponen más en riesgo las vidas de los ocupantes del coche. Asimismo, la tasa de mortalidad en conductores es el doble que en el caso de las conductoras y, también, los hombres sufren el doble de accidentes que las mujeres.

La investigación pone de manifiesto cuáles son los accidentes más típicos en ambos sexos. En el caso de los hombres los accidentes más frecuentes son los atropellos, vuelcos y colisiones frontales; y en el caso de las mujeres los accidentes más frecuentes son los alcances y las salidas de vía.
Una de las diferencias más notables puestas de manifiesto en el estudio es que la tasa de infracciones por consumo de alcohol y drogas, en accidentes de tráfico, es cinco veces mayor en hombres que en mujeres.

Este trabajo de investigación de la Cátedra Eduardo Barreiros se inscribe en un camino prometedor en el campo de la seguridad vial, al ser un estudio que profundiza en colectivos concretos de conductores, analizando las diferencias entre hombres y mujeres al volante en función de diferentes variables como los tipos de accidentes, las infracciones cometidas o la lesividad de las colisiones (muertos y heridos graves por ocupante).

Asimismo, es la investigación más actual y completa hasta el momento, y destaca por la amplia muestra de accidentes estudiados y la metodología estadística empleada.

El equipo multidisciplinar del Instituto Universitario de Investigación del Automóvil (INSIA), responsable del estudio, ha trabajado con una muestra de más de 200.000 accidentes (periodo 2003-2014) con datos oficiales de la DGT y el INE
.
Los resultados de la investigación, según sus autores, pueden servir para que los conductores, hombres y mujeres, tomen mayor conciencia de este fenómeno y para que las administraciones tengan datos precisos que puedan ser útiles a la hora de diseñar políticas públicas o campañas de sensibilización.

Desde el año 1989, peor año para la seguridad vial en el que más de 10.000 personas se dejaron la vida en las carreteras, España ha avanzado notablemente hasta posicionarse hoy día entre los cinco países del mundo con menos víctimas mortales por millón de habitantes en accidentes de carretera.

La Cátedra Eduardo Barreiros “Automóvil y Movilidad Sostenible”, adscrita a la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), se puso en marcha en 2015 para generar conocimiento, difusión y transferencia de tecnología en el área de la automoción, especialmente en el apoyo al desarrollo de los vehículos automóviles y su uso en el marco de la movilidad sostenible de personas y mercancías.

lunes, 29 de mayo de 2017

Cómo colocar los triángulos de emergencia correctamente


Cuando tenemos un percance, bien por avería o ante una situación de emergencia es imprescindible saber cómo actuar. Ante esta situación, señalizar correctamente con los triángulos de emergencia no solo es una obligación que debemos conocer como conductores sino que además contribuye a evitar cualquier situación embarazosa o males mayores de los que se puedan producir en carretera.
Aunque llevar los triángulos de emergencia en el coche es obligatorio, tal y como los expresa en el anexo XII del Reglamento General de Vehículos el 21 de enero de 2010, cuando son necesarios pocas veces se ven colocados correctamente. Incluso muchas es usual verlos situados a unos pocos pasos del vehículo detenido haciendo que su función sea inútil. Por ello, te recordamos cómo hacer bien esta operación.

Antes de situar los triángulos, debemos…

En el momento en el que te ves obligado a dejar tu vehículo –ya sea por accidente o avería, bien por fallo mecánico o un simple pinchazo– es importante tener bien presente que antes de pararlo hay que procurar dejarlo, siempre y cuando sea posible, en una zona de buena visibilidad, lo más a la derecha de la calzada y si puede ser en el arcén. También debes encender las luces del coche, así como las de emergencia o “warnings”.
Una vez detenido el mismo, es el momento de ponernos el chaleco reflectante para salir del coche, asegurándonos siempre que podemos hacerlo sin peligro.
En ese momento es cuando entran en acción los triángulos de emergencia, aunque antes de utilizarlos deberemos ser conscientes del tipo de vía en la que estamos circulando. En primer lugar, lo necesario sería, antes de salir del coche, montar los triángulos dentro para no exponernos innecesariamente a más tiempo en la carretera.

¿Cómo se colocan los triángulos correctamente?

El triángulo se debe colocar perpendicularmente a la dirección de la calzada. Aunque lo que te estamos diciendo parezca una obviedad, debes tener presente que si lo colocas ligeramente ladeado, el resto de usuarios de la vía puede que no lo vean correctamente, sobre todo si es de noche, ya que no reflectaría las luces de los faros. En este caso recomendamos siempre llevar una linterna en el coche, o en su defecto, utilizar la funcionalidad del móvil para colocarlos en la oscuridad y ser vistos en el momento.
No olvidemos que la finalidad de los triángulos de emergencia es avisar con antelación al resto de conductores que hay un vehículo detenido en la calzada o arcén, por el motivo que sea. Por eso y para que resulten útiles es imprescindible que avisen con suficiente antelación al resto de conductores que lleguen a la altura del obstáculo y lo hagan incluso antes incluso de que este sea visible.
Por este motivo estos dispositivos de preseñalización de peligro se deben colocar al menos a 50 metros de distancia del coche detenido o del obstáculo. Ten en cuando que para ponerlos correctamente en el suelo debemos de dar al menos 100 pasos.
Cuando el accidente o avería se produce en vías de dos o más carriles en el mismo sentido de la marcha o autopistas y autovías se debe colocar un triángulo de 50 metros por detrás del vehículo, que deberá ser visible a una distancia de al menos de 100 metros.
En vías convencionales con un carril para cada sentido es obligatorio habrá que colocar dos triángulos, uno por delante y otro por detrás del vehículo. Ambos deberán ir a 50 metros y ser visibles, como en la situación anterior al menos a 100 metros.
Puede parecer que a la hora de situar los triángulos hay que caminar demasiado –dos triángulos situados a 100 metros del coche, supone recorrer una distancia de 400 metros para colocarlo y otros tantos a la hora de recogerlo –, pero no es una distancia escogida a capricho por parte de la DGT. Hay que tener en cuenta que un vehículo que circula a 120 km/h, entre el tiempo que nos percatamos del peligro, la reacción y la frenada se hacen nada menos que 113 metros. Por este motivo es tan sumamente importante colocarlos correctamente.

¿Cómo deben ser los triángulos de emergencia?

Hoy en día casi todos los vehículos nuevos incorporan los triángulos en su kit de emergencia, aunque si los tienes que comprar, debes comprobar que sean homologados con las siguientes características.
  • Se deben de llevar dos triángulos.
  • Deben ser equiláteros.
  • Bordes de color reflectantes.
  • Captafaros en los vértices.
  • Interior hueco.
  • Sus medidas exteriores de cada lado, tienen que situarse entre los 55 y 65 centímetros.
  • Sus medidas del interior de cada lado son de 7 centímetros.
  • La altura de las patas tienen que contar con 5 centímetros.
  • La distancia al suelo del triángulo no debe superar los 30 centímetros.
  • Todos los triángulos deben de llevar inscrito el símbolo redondo E9 y el código 27R03.

¿Qué ocurre si no llevamos los triángulos?

Como hemos señalado con anterioridad, el Reglamento General de Circulación obliga a llevar los triángulos o dispositivos portátiles de preseñalización de peligro. No hacerlo supone enfrentarse a una sanción de 200 euros –100 euros por pronto pago–. Dicha sanción no conlleva la retirada de puntos y el responsable de la multa sería el titular del vehículo, no el conductor.

miércoles, 24 de mayo de 2017

¿Qué hacer en caso de presenciar un accidente? Revisamos el protocolo PAS

El objetivo principal de Circula Seguro es evitar los accidentes y víctimas de cualquier tipo de accidente de tráfico por medio del fomento de una buena Educación Vial. Cuando lamentablemente el percance ya haya ocurrido, y seamos testigos de él, aún podemos ser útiles a los heridos e incluso a nosotros mismos. ¿Cómo? A través del protocolo PAS.
PAS es el acrónimo de PROTEGER, AVISAR Y SOCORRER. Y equivale a la conducta idónea que hemos de practicar ante cualquier accidente con víctimas que presenciemos. Se trata de realizar la mejor “composición de lugar” ante un hecho en el que debemos actuar con serenidad, decisión y de forma expeditiva. Es la mejor manera de protegernos a nosotros mismos, también.
Según datos de Cruz Roja, si sólo un 20% de la población conociera el protocolo PAS, se evitarían muchos de los fallecimientos. Debemos recordar que los cinco minutos justo después del accidente son los momentos más críticos: más del 50% de las víctimas mortales de accidentes se dan en esa escaso pero vital tiempo.

Proteger, Alertar y Socorrer, palabra a palabra

1. Proteger

El concepto de protección es amplio. Primero a nosotros mismos. Después a las personas directamente implicadas en el accidente. Por partes:
-Autoprotección: tenemos que estar seguros de que al acercarnos al lugar del accidente, nuestra vida no estará expuesta. Es muy peligroso aproximarse si hay fuego o sustancias derramadas en los alrededores del lugar del percance. Si es así, lo mejor es no actuar tras valorar que nosotros podemos sufrir un nuevo accidente. Y siempre, ante cualquier situación, debemos ponernos los chalecos reflectantes para ser vistos por los otros conductores.
-Protección del lugar del accidente: haciéndolo, se evitarán nuevos accidentes. El paso de los vehículos por el punto concreto del percance es crítico. Para ello, marcaremos adecuadamente la zona colocando los triángulos de preseñalización. Encenderemos las luces de emergencia, y las de posición de nuestro vehículo. Nos aseguraremos de haberlo dejado aparcado fuera del área de peligro.
-Protección de las víctimas: salvo en casos de extrema necesidad, no sacaremos a las víctimas del vehículo. Podemos causarles más daño del que creemos. Numerosas y graves lesiones vertebrales se dan al no considerar lo traumático de una extracción sin las condiciones técnicas y herramientas adecuadas para ello. Y por último, NUNCA debemos quitar el casco a un motorista accidentado. Sólo lo hará el personal formado y entrenado para ello.

2. Avisar

La llamada al Servicio de Emergencias Médicas es una de las acciones principales que realizaremos como testigos de un accidente. Nuestra llamada pondrá en funcionamiento la llamada Cadena Asistencial. La forma adecuada y la rapidez con la que se haga, podrá salvar muchas vidas.

¿Cómo realizar óptimamente esa llamada a los servicios de emergencia?

Llamando al 112. Es gratuito. Funciona en toda Europa. Y la comunicación se puede establecer sin necesidad de desbloquear el dispositivo e incluso en zonas donde el operador no disponga de cobertura.
La información que hemos de proporcionar es la siguiente:
-Localización lo más exacta posible del lugar del accidente. A través del nombre de la calle o la carretera, y el sentido del carril del percance.
– Número de heridos y toda la información pertinente acerca de su estado.
– Características y número de vehículos implicados.
– Circunstancias especiales acerca del accidente. Por ejemplo, si hay personas atrapadas en el vehículo, si el vehículo ha caído al agua, o transporta mercancías peligrosas, o si existe peligro de caída…
– Cualquier otra información que sea pertinente que sepan los servicios de emergencias.
– Un número de teléfono de contacto. No debemos cortar la llamada hasta que te lo indiquen.
Lo normal es que exista más de un testigo presencial, o auxiliador frente a un mismo accidente. Se ha de priorizar entre qué es más urgente y qué menos. Y siempre debemos optimizar el tiempo, por lo que uno de ellos puede valorar el estado de los heridos y al mismo tiempo, contárselo a otro que está realizando la llamada de teléfono a los servicios de emergencia.

3. Socorrer

La ayuda prestada ha de ser extremadamente cuidadosa para no añadir daños a los que ya se han producido por el accidente. Es normal que tanto los heridos como los propios testigos sufran una gran tensión que provoque que se actúe de forma incorrecta. Por lo que en la medida de lo posible, hay que encontrar la dosis exacta de calma y diligencia.
Una vez que hayamos “protegido” la zona, y hayamos “avisado o alertado” a los servicios de emergencia, pasamos a la fase de socorro. El protocolo PAS con su gradación de acciones no es inflexible, pero sí establece este orden como el más adecuado para la mayoría de las situaciones en las que nos encontremos como auxiliadores.
Centrándonos en esta fase del protocolo, lo primero que debemos hacer aunque parezca una obviedad es acercarnos a la persona herida y hacer las siguientes comprobaciones:

¿Está consciente o inconsciente? Para saberlo, le preguntaremos, “¿qué te pasa?”.

– Si responde, es que está consciente. En cualquier caso, podemos ayudarle a reaccionar pellizcándole en el dorso de la mano. En general es positivo que el herido responda ante nuestra voz o a estímulos externos. Eso quiere decir que su corazón y aparato respiratorio funciona. Podemos, sin perder de vista su evolución, pasar a atender a otros heridos si los hubiese. Y procederíamos a informar a través de otro auxiliador o de nosotros mismos que uno de los heridos está consciente.
-Si no responde, es que está inconsciente.
El hecho de que esté inconsciente significa que debemos reanimarlo. Sólo debemos hacerlo si estamos seguros de cuáles son las técnicas apropiadas. Si no es así, ante la duda, o ante la posibilidad de no realizar esas técnicas de primeros auxilios correctamente, es mejor no actuar.
Insistimos, estamos para ayudar al herido, no para provocarles más daños.
Si es así, procedemos a informar a los servicios de emergencia de que hay un herido que está inconsciente. Serán los especialistas los que se encarguen de emplear sus conocimientos para reanimar a la víctima.
En cualquier caso, recordamos a través de este vídeo cuáles son esos ejercicios de primeros auxilios. El objetivo será restablecer en la víctima las funciones respiratorias y ejercicios de contención para las posibles hemorragias de las heridas.

¿Qué más podemos hacer?

En realidad, una vez protegida la zona, alertado de la situación a los servicios de emergencias y socorrido a los heridos en función de nuestras posibilidades, nos queda esperar que lleguen los especialistas y atender a la evolución de las víctimas. Como dijimos, es mejor ayudar poco pero bien, que mucho y mal.
Por otro lado, hay algo que no debemos realizar nunca: ni mover a los heridos (más allá de lo debido según las circunstancias), ni proporcionarles comida o agua, aunque nos la pidan. Otro aporte que podemos realizar es tapar con una manta a las víctimas, puesto que éstas sentirán frío aunque estemos a 35 grados.

Una responsabilidad moral, y legal

Para terminar, destacamos que no sólo como conductores testigos presenciales de una accidente, sino simplemente como personas, tenemos las obligación moral de ayudar.  Y si eso fuera poco, el acto de omisión de socorro está penado por la ley.
Nuestra obligación, por tanto, es la de atender en la medida de nuestras posibilidades a las víctimas de un accidente. Seguir el protocolo PAS que acabamos de repasar es la mejor forma de minimizar y contener los daños producidos.
Nuestra misión no es hacernos los héroes y poner nuestra vida o la de las víctimas en peligro. Simplemente, lo que tenemos que hacer es mantener a los heridos en la mejores condiciones posibles hasta que llegue la ayuda especializada. Lo que ya es