- No hace falta sufrir el siniestro vial de primera mano, el entorno de la víctima también sufre.
03 ABRIL 2025
Un suceso tan traumático, súbito e inesperado como es un siniestro vial excede las capacidades adaptativas de cualquier persona provocando un dolor psicológico que, de no solucionarse, puede acabar adoptando muchas formas, desde la del Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT) a la amaxofobia (miedo a conducir o viajar en un vehículo), pasando por la ansiedad, los trastornos del sueño y/o alimentación y la depresión. Desafortunadamente, a estos daños psicológicos se les suele prestar poca o ninguna atención, porque se considera que desaparecerán por sí solos con el paso del tiempo. Y en algunos casos así sucede, pero cuando han transcurrido los seis primeros meses tras el siniestro vial y el malestar psicológico persiste, es el momento de pedir ayuda a un especialista.
Diversos estudios han mostrado las consecuencias de no hacerlo. Por ejemplo, un metaanálisis de 13 de ellos publicado en la revista ‘BMC Psychiatry’ concluyó que casi una sexta parte de las víctimas de siniestros viales acaba padeciendo tasas muy altas de estrés agudo, un cuadro traumático con consecuencias clínicas importantes. Otra investigación, publicada en 2020 en el ‘European Journal of Public Health, también encontró tasas importantes de cuadros traumáticos y de depresión entre los supervivientes de siniestros viales y destacó la importancia de la intervención psicológica temprana.
Dolor emocional. El impacto emocional asociado a un siniestro vial es independiente de las consecuencias del mismo. “La forma de percibir y afrontar lo ocurrido depende de factores personales, sociales y culturales. En Stop Accidentes vemos personas que se han recuperado físicamente sin secuelas y en cambio tienen problemas para recuperar su día a día con normalidad. Por supuesto que a mayor gravedad, puede haber afectaciones psicológicas mayores, pero también se producen siniestros viales leves que tienen un gran impacto emocional en la persona”, asegura la psicóloga y directora de Stop Accidentes Catalunya, Marilina Ferrer.
La forma de percibir y afrontar lo ocurrido dependerá de la personalidad, las experiencias anteriores, el apoyo social con el que cuente la víctima, las características del siniestro y las lesiones que provocó, así como del contexto cultural, económico y social de la familia. Además, existen ciertas predisposiciones biológicas y, en general, se puede esperar que los individuos con tendencia previa a la ansiedad, la agresión o la depresión desarrollen más reacciones.
Y un apunte importante: no hace falta haber sufrido el siniestro de primera mano para padecer un intenso dolor emocional, el entorno cercano de la víctima vial también está en riesgo. “Los familiares también son víctimas, su vida también se ve afectada por la situación sobrevenida y también tendrán que enfrentarse al duelo, la rabia, la ansiedad, los miedos...”, explica Marilina Ferrer.
Las terapias más usuales. “La experiencia con la que contamos en nuestra organización es la de atender a víctimas que sufren un fuerte impacto psicosocial en sus vidas. También acuden familiares que han perdido un ser querido o personas que tienen que aprender a vivir con secuelas importantes”, enumera la experta de Stop Accidentes. Para todos ellos existen terapias psicológicas que ayudan con el duelo ya sea por la pérdida de un ser querido o de la propia salud. Entre ellas se encuentran:
• Técnicas narrativas. Se trata de explicar el hecho traumático expresándolo de distintas formas (por ejemplo, mediante una carta). Ayudan a elaborar significados sobre uno mismo y sobre el otro, integrar la pérdida en la propia historia, recuperar la sensación de control y expresar las emociones.
• Técnicas creativas o de reconstrucción de aspectos tácticos preverbales. A través de metáforas, dibujos o poemas se intenta narrar lo inenarrable.
• Técnicas dirigidas a asuntos no resueltos. Ayudan a elaborar situaciones pendientes de uno mismo o con la persona fallecida, a expresar las emociones.
• Técnicas de reconstrucción de significado en contextos interpersonales o personales. Estas terapias consisten en aceptar y compartir la realidad de la pérdida en el contexto social y cultural del que se es miembro y se suele llevar a cabo mediante rituales, ceremonias, etc.
• Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares (EMDR) y Sincronización de Hemisferios Cerebrales (SHEC). Son técnicas de estimulación bilateral del cerebro basadas en la neurofisiología y la psicología muy útiles para tratar el Trastorno de Estrés Postraumático. Se basan en la forma en la que procesa la información nuestro cerebro y su objetivo es integrar y afrontar los acontecimientos traumáticos de nuestra vida que no se han podido asimilar de manera adecuada.
https://revista.dgt.es//es/salud-vial/2025/0304-N273-salud-vial-trauma-psico.shtml