martes, 27 de mayo de 2025
PERSECUCIÓN DEL COCHE POR LAS ZONAS DE BAJAS EMISIONES
Persecución del coche por las Zonas de Bajas Emisiones
El CorreoPEDRO MARTÍNEZ DE ARTOLA Presidente del Real Automóvil Club Vasco Navarro
El Real Automóvil Club Vasco Navarro (RACVN) ha interpuesto recurso contencioso administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco contra las normas municipales, tanto del Ayuntamiento de Bilbao como del Ayuntamiento de San Sebastián, que establecen las denominadas zonas de bajas emisiones.
Según nuestro criterio conculcan los derechos fundamentales de los ciudadanos y establecen discriminación entre ellos según sus condiciones económicas y personales; además de otras razones que se exponen en los citados recursos. Todo ello lo hacemos cumpliendo nuestra obligación de defender los intereses de los automovilistas, que es la razón fundamental de nuestra existencia.
Detrás de las Zonas de Bajas Emisiones se esconde una única finalidad, la de eliminar la circulación de vehículos privados de las calles de nuestras ciudades.
Esa obsesión tiene un sustrato, según nuestro criterio, puramente ideológico, y la contaminación medio ambiental, de existir esta, no se produce por los vehículos de combustión, que hoy en día gozan de unas características técnicas que eliminan prácticamente la contaminación. Existen otros elementos contaminantes, como calefacciones, aires acondicionados, calderas de gas, establecimientos de hostelería...
Lo que se busca es eliminar la circulación de vehículos privados en las ciudades, lo que se deduce del hecho de que la prohibición de circulación alcanza en muchos casos otro tipo de automóviles, incluso los eléctricos, cuya circulación las ordenanzas municipales vienen igualmente limitando.
Esta obsesión de eliminación del vehículo privado está llevando al deterioro industrial, económico y social de nuestros territorios. La persecución al turismo de combustión conduce a una profunda crisis industrial con el cierre de fábricas de automoción, de empresas auxiliares y, en definitiva, a una disminución del empleo y del poder adquisitivo. Esto es de dominio público.
La presión de la opinión pública –que no publicada– está obligando a los gobernantes de la Unión Europea a modificar sus utópicos planteamientos iniciales, de tal manera que ante la gravísima situación que su gestión errónea ha desatado, están tomando medidas para atenuar o paliar el desastre, empezando por alargar los plazos de exigencia de la descarbonización. Estamos convencidos de que acabarán, ante la oposición de la ciudadanía, por anular sus políticas erróneas.
La preocupación general por la desindustrialización y ruina económica consiguiente es un hecho. Estamos contemplando en el caso concreto del País Vasco cómo se multiplican los viajes, comparecencias y entrevistas diversas de su Gobierno. Pero desfilar por la pasarela no soluciona el problema; ni tampoco lo hace la inversión pública en empresas amenazadas de ruina, como se está haciendo por la Administración. Bien está evitar el daño que puedan sufrir la economía y el empleo, pero lo que se necesita es un cambio de proyecto. Si no, nos quedaremos con las ‘cenizas del esplendor’ de nuestra anterior prosperidad económica e industrial.
No podemos sino hacer mención a la entrevista que EL CORREO realizó al CEO de Repsol, Josu Jon Imaz, el 30 de marzo, de la que extractamos textualmente las siguientes manifestaciones en relación al final del motor de combustión:
«Nos jugamos la prosperidad de la siguiente generación en Europa. Hay decisiones que hemos adoptado que son catastróficas. El motor de combustión no se va a prohibir, pero el daño que estamos haciendo a la industria de automoción es enorme y si se cambia el rumbo en 2030 el daño que habremos hecho también será enorme. Nuestra joya en ese sector hace quince años era el motor de combustión. ¿Dónde está ahora, qué hemos hecho en el camino?».
«Se ha apostado con absoluta miopía por una tecnología unívoca, la movilidad eléctrica, que es parte de la solución pero no es la solución. La clase política está tomando decisiones sobre las tecnologías sin ningún fundamento científico. Claro que hay que hacer una transición energética, eso nadie lo duda, pero debe ser inteligente. Hoy, un motor de combustión con un combustible renovable tiene menos emisiones en su ciclo de vida que un vehículo eléctrico».
«Alguien tiene que explicar a los trabajadores del sector del automóvil por qué está en juego su empleo. Necesitamos centrarnos más en los datos, en las matemáticas, medir las emisiones de CO2 en todo el ciclo de vida de cada cosa».
Términos que suscribimos. Espero que nuestros gobernantes aprendan la lección. Nos va mucho en ello.
ARAS Capítulo 3. Sistema de control de tracción TCS
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miércoles, 14 de mayo de 2025
ARAS. Capítulo 2. Sistemas avanzados de frenado C-ABS+CBS
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lunes, 12 de mayo de 2025
LA FARSA Y LOS PUNTOS DEL CARNÉ
El clima en el aula es de resignación y desinterés por la sensibilización y la reeducación
El CorreoLUIS LÓPEZ
Vivan las ficciones. Gracias a las ficciones hay civilización. Verbigracia: la soberanía popular, el contrato social, la igualdad ante la ley, los cursos de sensibilización y reeducación vial para recuperar puntos del carné de conducir. Viene bien hacer un curso de sensibilización y reeducación vial de esos para tomarle el pulso a la realidad social y tomar conciencia del peligro que hay ahí afuera. Es que son citas que gustan mucho a ciertos perfiles de conductor, los que presumen, por ejemplo, de que es la cuarta vez que pasan por ahí de lo infractores que son, y eso sin contar en el cómputo los cursos de recuperación total del carné, que van aparte y que también tienen el mismo público fiel. Esta gente, la que suma asistencias persistentes a los eventos formativos viales, debería estar hipersensibilizada y requeterreeducada. Pero qué va.
Vaya cosas que dicen algunos. El 90% son hombres. A veces sueltan sus ocurrencias con muchas risas y celebración, y a veces lo hacen con hondo convencimiento. Que a muchos se les sube al rostro el gesto grave, hierático, de una virgen sedente, cuando sueltan borricadas como las siguientes: he ido mil veces borracho y no me ha pasado nada, y yendo sobrio he tenido muchísimos accidentes; el agua, para las ranas; si tienes un accidente grave la palmas de todas todas, da igual que vayas borracho que no; si vienen mal dadas, lo mismo da que vayas a 20 que a 180; yo a 180 voy más seguro que a 80 porque voy más atento; no es que vaya a 200, es que marca 200, que no es lo mismo por el margen de error; en autopista pongo la velocidad de crucero a 120 y una peli que ya he visto para no tener que estar tan atento a la pantalla.
Ya se intuye que es gente con mucha pericia al volante, cosa normal porque hay alguno que dice conducir desde los 14 años. También es frecuente que muchos estén muy pendientes de lo que se cuece en la red vial y formen parte de grupos en los que se informa al minuto de los emplazamientos donde la Ertzaintza pone sus controles. Están muy al día de este tipo de circunstancias y tienen muchas formas y muy creativas de denominar a los efectivos de la Policía vasca.
A ver, que estamos cayendo en el estereotipo. Hay de todo. En los cursos de sensibilización y reeducación vial lo mismo te encuentras a tolais con certificado, banda, capa y birrete ganados a base de alcoholemias y consumos de drogas, que a sensatísimos viajantes, repartidores, obreros de la construcción, oficinistas, directivos y jubilados que han llegado allí por un par de fallos chorras, de pecaditos. Por ejemplo, hacer un ceda en vez de un stop en un paraje yermo, y por coger el móvil levemente al volante en un trayecto por el pueblo. Zasca, diez puntos menos.
Ya se ve que el paisaje humano es heterogéneo. Pero, asumámoslo, el perfil más llamativo, independientemente de la ocupación de cada cual y de su edad, responde a menudo al estereotipo previsible. El que, después de firmar la asistencia, cuando falta media hora para empezar la clase, a mediodía, pregunta a gritos dónde se puede ir a tomar un cacharro, como chuleándose de su tordez.
La atmósfera general en estos cursos de sensibilización y reeducación vial es de resignación y de poco interés por sensibilizarse y reeducarse. Se asume sin empacho ni disimulo que el curso no es un curso sino una sanción, una pena, un castigo. Y los 260 euros que cuesta, una multa más. Ese precio da derecho a que te den cuatro puntos y un librito que ni se abre. Y al final hay una especie de test que ni hay que aprobar, solo ejecutar durante más de dos horas. Los únicos destellos por el lado de la concienciación son la aparición durante una hora de una víctima de un accidente de tráfico y ciertos intentos del personal docente por lanzar consignas evidentes y consabidas, además de poner algún vídeo de emocionante dramatismo.
Que se llame curso de sensibilización y reeducación a un encuentro que mayormente ni sensibiliza ni reeduca a nadie, ni a los más fieles a la cita, es una de esas ficciones del sistema. Sorprende que a nadie se le ocurra la manera, el mecanismo, la maniobra lectiva, para que esas diez horas baldías puedan tener un poquitín de aprovechamiento, de modo que el último elemento que te quieras encontrar en la carretera no sea alguien que ha hecho un curso de sensibilización y reeducación vial.
martes, 29 de abril de 2025
ARAS. Capítulo 1. ¿Qué son los ARAS?
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DGTes
martes, 15 de abril de 2025
DGT - VIVA VIVIR
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jueves, 3 de abril de 2025
DEPRESIÓN, ANSIEDAD Y TRASTORNO DE ESTRÉS POSTRAUMÁTICO Mentes víctimas de la carretera
- No hace falta sufrir el siniestro vial de primera mano, el entorno de la víctima también sufre.
03 ABRIL 2025
Un suceso tan traumático, súbito e inesperado como es un siniestro vial excede las capacidades adaptativas de cualquier persona provocando un dolor psicológico que, de no solucionarse, puede acabar adoptando muchas formas, desde la del Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT) a la amaxofobia (miedo a conducir o viajar en un vehículo), pasando por la ansiedad, los trastornos del sueño y/o alimentación y la depresión. Desafortunadamente, a estos daños psicológicos se les suele prestar poca o ninguna atención, porque se considera que desaparecerán por sí solos con el paso del tiempo. Y en algunos casos así sucede, pero cuando han transcurrido los seis primeros meses tras el siniestro vial y el malestar psicológico persiste, es el momento de pedir ayuda a un especialista.
Diversos estudios han mostrado las consecuencias de no hacerlo. Por ejemplo, un metaanálisis de 13 de ellos publicado en la revista ‘BMC Psychiatry’ concluyó que casi una sexta parte de las víctimas de siniestros viales acaba padeciendo tasas muy altas de estrés agudo, un cuadro traumático con consecuencias clínicas importantes. Otra investigación, publicada en 2020 en el ‘European Journal of Public Health, también encontró tasas importantes de cuadros traumáticos y de depresión entre los supervivientes de siniestros viales y destacó la importancia de la intervención psicológica temprana.
Dolor emocional. El impacto emocional asociado a un siniestro vial es independiente de las consecuencias del mismo. “La forma de percibir y afrontar lo ocurrido depende de factores personales, sociales y culturales. En Stop Accidentes vemos personas que se han recuperado físicamente sin secuelas y en cambio tienen problemas para recuperar su día a día con normalidad. Por supuesto que a mayor gravedad, puede haber afectaciones psicológicas mayores, pero también se producen siniestros viales leves que tienen un gran impacto emocional en la persona”, asegura la psicóloga y directora de Stop Accidentes Catalunya, Marilina Ferrer.
La forma de percibir y afrontar lo ocurrido dependerá de la personalidad, las experiencias anteriores, el apoyo social con el que cuente la víctima, las características del siniestro y las lesiones que provocó, así como del contexto cultural, económico y social de la familia. Además, existen ciertas predisposiciones biológicas y, en general, se puede esperar que los individuos con tendencia previa a la ansiedad, la agresión o la depresión desarrollen más reacciones.
Y un apunte importante: no hace falta haber sufrido el siniestro de primera mano para padecer un intenso dolor emocional, el entorno cercano de la víctima vial también está en riesgo. “Los familiares también son víctimas, su vida también se ve afectada por la situación sobrevenida y también tendrán que enfrentarse al duelo, la rabia, la ansiedad, los miedos...”, explica Marilina Ferrer.
Las terapias más usuales. “La experiencia con la que contamos en nuestra organización es la de atender a víctimas que sufren un fuerte impacto psicosocial en sus vidas. También acuden familiares que han perdido un ser querido o personas que tienen que aprender a vivir con secuelas importantes”, enumera la experta de Stop Accidentes. Para todos ellos existen terapias psicológicas que ayudan con el duelo ya sea por la pérdida de un ser querido o de la propia salud. Entre ellas se encuentran:
• Técnicas narrativas. Se trata de explicar el hecho traumático expresándolo de distintas formas (por ejemplo, mediante una carta). Ayudan a elaborar significados sobre uno mismo y sobre el otro, integrar la pérdida en la propia historia, recuperar la sensación de control y expresar las emociones.
• Técnicas creativas o de reconstrucción de aspectos tácticos preverbales. A través de metáforas, dibujos o poemas se intenta narrar lo inenarrable.
• Técnicas dirigidas a asuntos no resueltos. Ayudan a elaborar situaciones pendientes de uno mismo o con la persona fallecida, a expresar las emociones.
• Técnicas de reconstrucción de significado en contextos interpersonales o personales. Estas terapias consisten en aceptar y compartir la realidad de la pérdida en el contexto social y cultural del que se es miembro y se suele llevar a cabo mediante rituales, ceremonias, etc.
• Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares (EMDR) y Sincronización de Hemisferios Cerebrales (SHEC). Son técnicas de estimulación bilateral del cerebro basadas en la neurofisiología y la psicología muy útiles para tratar el Trastorno de Estrés Postraumático. Se basan en la forma en la que procesa la información nuestro cerebro y su objetivo es integrar y afrontar los acontecimientos traumáticos de nuestra vida que no se han podido asimilar de manera adecuada.
https://revista.dgt.es//es/salud-vial/2025/0304-N273-salud-vial-trauma-psico.shtml
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